Santa Teresa de Ávila, la realidad supera el mito.

Santa_Teresa_de_Ávila._(Museo_del_Prado)

Algunos personajes de la historia marcan su época con haces luminosos que, si bien brillen a través de los siglos, son amplificados y aderezados con proezas legendarias, a fin de magnificar sus hazañas o incluso encubrir sus defectos. No es así con los santos, verdaderos astros luminosos de la historia, ni mucho menos con Santa Teresa. Su vida y sus obras la testifican ante los hombres como un auténtico astro de la santidad, en ella se ostenta la verdad que supera la invención, la transparencia cristalina que supera la sordidez de la fantasía, en pocas palabras, la realidad que supera al mito.

Una mística en la Infancia 

Nieta de un comerciante toledano arrepentido, que tras haber judaizado, traslada su patrimonio a la noble ciudad de Ávila, Santa Teresa nace en el seno de una noble y cristiana familia; su penetración sobrenatural la lleva a encenderse en deseos de conquistar la vida eterna y ya con 6 años de edad, convence a su hermano para escapar de casa en busca del martirio. Pero su verdadero martirio sería diferente, Dios le pediría todo y ella no solo daría todo, mas se daría toda ella a Nuestro Señor. Siendo muy joven, nuevamente inflamada en el deseo de llegar a la perfección, ingresa en el Monasterio de la Encarnación de Ávila, una vez más, evadida de su padre. Allí se le presenta una difícil elección: Entregarse a Dios hasta que sólo él le bastara o entregarse a Dios mediocremente, complaciéndose en las delicias del relacionamiento social de la hidalguía abulense. Muchas pruebas hubo de enfrentar para vencer esas amarras que la ataban a la mediocridad, pero movida por una fuerte Gracia de amor a Nuestro Señor representado en una imagen del Ecce Homo, se decide por Dios totalmente y aquí empieza la verdadera vida de Teresa: Solo Dios basta.

El brazo fuerte de Dios 

Fuertes Gracias de unión mística recibió en aquel periodo, entre ellas se destacan la transverberación de su Corazón y los arrobos espirituales. Sin embargo, la vida de los santos no es fácil, no es un espiral de victorias lo que los lleva a realizar sus obras, mas sí una profunda conformidad con las pruebas y sufrimientos de Nuestro Señor. Santa Teresa enfrentará pruebas descomunales en las que se pensará abandonada por la misma Santa Iglesia, pues en varias ocasiones, miembros de la misma la perseguirán e incluso la excomulgarán injustamente, movidos por odio y envidia a su labor de afervorar el cristianismo en el mundo. Pero ella, como columna firme edificada sobre la fe, arremeterá a los enemigos de la Iglesia y logrará fundar inúmeros monasterios por toda España, encendiendo intensamente el fervor del espíritu católico. No es por banalidad que el ilustre dominico Juan de Salinas, habiéndola conocido, comentará después que no había encontrado a una mujer, sino a un hombre y de los muy barbados. Esta analogía entre la fe robusta y la fuerza viril la encontraremos también en los consejos que ella daba a sus monjas, diciéndoles que no quería mujeres sino soldados.

La realidad supera el mito 

Cientos de hechos podrían ser narrados sobre Santa Teresa, tales como liberaciones exorcísticas a sacerdotes y monjas, resurrecciones de muertos, curaciones milagrosas etc. Sin embargo, en ella encontramos la figura ideal de mujer cristiana, uno de los más bellos frutos de la cristiandad, una santa tan magnánima, que ninguna fantasía humana sería capaz de reproducir. Santa Teresa de Ávila, Santa Teresa la grande, Santa Teresa de Jesús, será esta realidad que solo ideada por Dios puede existir y ella fue enteramente fiel a lo que Dios quería de Ella. Pero su misión no termina con su muerte. Cuentan que, durante la Guerra Civil Española, las tropas milicianas avanzaban sobre la ciudad de Ávila, hasta que en determinado momento, se les aparece una monja, vestida de carmelita diciéndoles – No entréis en mi ciudad- uno de los milicianos reconoce a Santa Teresa y gritando huye pronunciando el nombre de la Santa; tras él, todo el ejército huye. Esta Santa no murió, vive en la eternidad y su espíritu difundido en el Carmelo es consuelo para el mundo y protección para los buenos. Que ella interceda por España y por el mundo.

Si quiere conocer mucho más sobre su vida y su obra, no deje de asistir el Podcast Vuelo de Águila, (Encontrará el link al final del artículo) en el que tendrá una visión amplia, total y real sobre está santa que marcó la historia de España y del mundo. Acompáñenos y comparta con sus amigos.

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