El premio nobel de literatura, John Steinbeck, escribió una novela con el título con que encabezamos nuestro artículo. Este libro de Steinbeck nos habla especialmente de los sueños del hombre, y de la soledad que sufre. Es bien al caso al tema que vamos a tratar.
El TikTok es una aplicación que fue creada por una empresa china. Básicamente es una aplicación pensada en compartir videos cortos. En principio nada malo en ello. Rápidamente se convirtió en un éxito mundial.

Han pasado cerca de siete años desde que esta red social china fuese lanzada al mercado internacional. Su público muy especial, jóvenes y adolescentes. Crean y consumen contenido de entretenimiento como bailes, comedia, tutoriales y retos virales. Su éxito se debe en parte a su facilidad de uso, su extenso catálogo de sonidos, y su algoritmo de inteligencia artificial que personaliza el flujo de contenido del usuario ofreciéndole temas según su interés.
LOS RATONES
Los diseñadores de estos algoritmos buscaron deliberadamente convertir a los usuarios en “adictos”, basándose en la teoría de los sistemas de recompensa aleatorios. Un experimento nos ayuda a comprenderlos. Se trata de ratas a las que se les distribuye comida mediante un sistema automático. Cuando el mecanismo se abre a un ritmo regular, los ratones acuden a alimentarse sin frenesí. Por otro lado, cuando el mecanismo se abre de forma errática, los ratones se vuelven locos y se apiñan continuamente bajo el dispensador, esperando a que caiga una croqueta.

En las redes sociales, ocurre lo mismo con los hombres que con los ratones., que distribuye aleatoriamente contenido interesante o poco interesante, impulsado por algoritmos, genera adicciones dramáticas, creando síndromes de ansiedad, esquizofrenia, atazagorafobia (el miedo a ser olvidado por otros) y depresión de todo tipo. Los sueños frustrados y la soledad.
LOS HOMBRES
Los efectos drásticos del consumo, que siempre se acaba haciendo incontrolado, sobre la juventud occidental, muy inmadura, son motivo de seria preocupación. Australia ha sido el primer estado en salir al paso. Ha prohibido el uso de las redes sociales a menores de 16 años, medida muy respaldada por los partidos políticos y la mayoría de la población.

En Francia, apenas una semana de escribir este artículo, una comisión creada a finales del año pasado tras la demanda de siete familias contra la red social, son ciertamente alarmantes: “Suicidio y automutilación, estándares de belleza poco saludables, desinformación médica, violencia, discriminación, sexismo, pedofilia… TikTok difunde multitud de contenido perjudicial para su audiencia “, señalan los autores. Tras la presentación del informe, el presidente de la comisión, el diputado del PS Arthur Delaporte, anunció que remitiría el asunto a la Fiscalía de París, considerando que hay materia penal.
LAS BARRERAS
El problema tiene difícil solución. De momento España y Grecia se han sumado a Francia y han impulsado una propuesta para prohibir a los menores de cierta edad – aún no fijada- el uso de las redes sociales. La iniciativa ha sido apoyada por Eslovenia, Dinamarca y Chipre.
La propuesta se centra en las siguientes medidas:
- Disminuir la adicción que crean las redes sociales, haciendo que las aplicaciones tengan una apariencia distinta en función de la edad del usuario.
- Implantar herramientas de verificación de edad obligatorias dentro de las distintas aplicaciones.
- Durante la sesión plenaria, Francia ha propuesto que cada Estado miembro desarrolle legislación nacional propia para establecer una edad determinada.

El impedimento se vendrá, como siempre, por razones económicas.: TikTok tiene 240 millones de usuarios incluido el 35,7% de los menores de 11 a 14 años, en el continente europeo. “Esto hace que la plataforma sea esencial para las marcas, ansiosas por atraer a la Generación Z y que están cortejando a los influencers más populares de TikTok”. Esto también ayuda a impulsar los ingresos publicitarios de la aplicación, que generan alrededor de tres cuartas partes de su facturación”, señala el diario francés Le Figaro . Basta decir que no faltan razones comerciales para obstaculizar las iniciativas políticas.




